martes, 20 de diciembre de 2016

Por favor, lee esto

 Sé que ya no quieres saber nada de mí. Y odio ser el típico pesado que está ahí, insistiendo todo el rato, molestando. A lo mejor hoy has recibido una buena noticia, y te la he estropeado. O quizás hayas tenido un mal día y por mi culpa ahora es mucho peor.

He intentado dejar de pensar en ti. Quise olvidarte, dejarte en paz de una vez, dejarte vivir. Pero soy incapaz. Por mucho que intento alejarte de mi mente, tarde o temprano vuelves.

Necesito decirte todo lo que siento. Y cuánto lo siento. No puedo asimilar que todo haya ocurrido tan bruscamente.

Eras una persona clave en mi vida. No he encontrado a nadie con quien me sienta más a gusto hablando que contigo. Hablábamos todos los días y era genial. Y ahora me faltas, me faltas muchísimo. 

Jamás te guardé rencor por lo que pasó. Siempre fui consciente de que fue todo por mi culpa, y no lo digo en plan “venga, voy a admitir un poquito que fui el culpable”, no. Vivo atormentado por el arrepentimiento.

Al principio pensé que el tiempo suavizaría la situación. Pero conforme pasaban las semanas me daba cuenta de que no podía ser así.

Traté de arreglarlo en unas pocas ocasiones, sin éxito. No me atrevía a hablarte. Lo posponía. “Seguro que aún no es el momento”, pensaba. El momento había sido al día siguiente de lo ocurrido.

Y el tiempo pasó, pero tú seguías ahí.

“Guau, he sacado la nota más alta de la clase en Historia. Ojalá pudiese comentárselo a Victoria”.
“He terminado bachillerato. Me gustaría saber cómo le ha ido a Vic”.
“Hoy me han dado un abrazo más bonito... Quisiera decírselo. Pero no puedo.”

Bueno, quizás no estuvieses siempre presente en mis pensamientos. Pero sí en algunas ocasiones. Cuando me sentía solo, sobre todo.

Al final me bloqueaste en Whatsapp y me dejaste de seguir en Twitter. Normal. Y en ese momento dije: “Se acabó. Se ha pasado la oportunidad. Tengo que dejarla en paz. No se merece que le esté dando la tabarra todo el rato”. Así que te dejé de seguir yo también.

Y, sin embargo...

Hace dos días soñé algo. Había pasado mucho tiempo. Intentaba ponerme en contacto contigo, pero ya no había ninguna manera. Habías desaparecido para siempre. El tren había partido y todo esto que siento, dentro de mí, se había quedado conmigo, en la estación. Y era horrible.


No lo he podido soportar más. Te he hecho mucho daño. Me siento muy mal. Lo siento muchísimo. Te echo de menos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario